Cabeza de chorlito

Hoy he tenido una revelación. Han pasado muchas cosas esta semana, lo cual me tiene sumida en un estado de descarada felicidad.
Voy por la calle con la sonrisa puesta, tarareando una y otra vez la misma melodía, abrazaría a todo el mundo y tengo unas tremendas ganas de regalarme flores.
Pienso que si encaro mi pecho al cielo aparecerá un arco iris que iluminará toda la ciudad. Energía pura.
Creo que la falta de sueño, me hace estar pasada de vueltas y tener una visión más acelerada o romántica de mi entorno.
Es un estado de pre-embriaguez muy agradable y adictivo. Como si acabara de echar un buen polvo.

Pero el problema que tengo es que ultimamente no me puedo concentrar. Pensaba que esto se debía a mi estado de enamoramiento, ñoño y empalagoso.
Es la primera vez que me enamoro en mi vida laboral. La última vez fue cuando conocí a mi exposo y estaba estudiando. Así que desconocía que este estado pudiese tener estas consecuencias en mi rendimiento.

Estoy de cuerpo presente pero mi mente está en otro lado. Normalmente acaba en posición horizontal… encima de un billar de tapicería verde… es que se me va… pierdo el hilo constantemente. ¿de qué estaba hablando?

Que estoy fatal, soy consciente de ello, pero no hasta el punto en el que el enamoramiento haga de mí una mala profesional. Eso no lo puedo permitir, no lo quiero permitir.
El sargento alemán que tengo metido entre pecho y espalda se está quedando afónico de tanto gritarme.

Hoy estaba maquetando con la cabeza en otra cosa, cuando me han advertido que había hecho algo mal. Después de solucionarlo, me he dado cuenta que era un error de primero de básica.
Me he propuesto entonces encontrar la raíz de mi estúpidez, negándome a creer que el amor pueda causar este tipo de enajenación. Puede colaborar en ello pero no puede ser toda la razón.

He seguido maquetando y mi cabeza ha empezado a saltar de un tema a otro. He intentado parar ese flujo de pensamientos, y centrame en encontrar el origen de mi pájara. Y entre Alt+Tab y Alt+Tab me ha venido la iluminación.

No estoy pajareando porque esté enamorada.

Es porque ahora tengo toda mi mente libre.
Eso no quiere decir que sea una cabeza hueca.
Quiere decir que:
Antes tenía responsabilidades, rutinas, obligaciones. Sabía que en casa me esperaban mis quehaceres de esposa hacendosa.
Siempre había algo por tachar de mi lista mental, siempre había que salir corriendo hacia algún lado para conseguir algo, siempre atareada, nunca parar.
Porque si me paraba me hubiese dado cuenta que no iba a ningún lado. Creo que seguía en marcha porque si me paraba no habría Dios que me arrancara.
Siempre agregaba nuevas tareas a mi lista, sólo para no encontrarme delante de un papel en blanco.

Y es ahora que mi mente se da cuenta que tiene todo este espacio para pensar en cosas, en todo lo que se te pase por la cabeza. Literalmente.

Me imagino al vejete peludo de “la vida es así” pululando por mis conexiones cerebrales, como el que va de paseo sin fijarse en nada en concreto.
Reparando ora en un árbol, ora en una mariposa, urgándose en la naríz, mirando hacia ninguna parte en concreto, sin rumbo fijo.

Ese es el panorama que debe haber ahora mismo en mi cocorota.

Lo cual tiene una parte curativa increíble, pero que por otro lado, puede llevarme a la más absoulta ineptitud.
Así que para volver a rendir en mi trabajo, debo sentar unas metas u obligaciones. No como las de antes, no! Nada de mantener la casa en perfecto estado de revista ni cocinar platos para un regimiento.
Debo tener mis obligaciones, llámale hobbies.

Y con ellos empezaré en Octubre.
Estoy apuntada a dos cursos. Quería entrar en uno de PNL pero estaba más que lleno. Así que me he quedado con el de punto.
Sí, nada que ver, pero también me apetece. Empecé a tejer cuando me fuí de casa y descubrí que tiene algo relajante, punto delante, punto detrás… no piensas y tienes las manos ocupadas, con lo cual tampoco estás tentada de ir a la nevera cada dos por tres.
Pero me quedé en lo básico y ahora quiero saber más. Sólo quiero tejerme una colcha, pero me apetece saber más. Me apetece conocer a gente que también quiere aprender a tejer.

Además empiezo un curso de diseño de páginas web, con lo cual podré empezar con los proyectos que tengo en mente.
Y uno de ellos es mi propia página web. Lo cual no será nada fácil.

Espero que teniendo esas ocupaciones pueda recuperar parte de la cordura.

Tengo que centrarme, pero bueno, ya lo haré después de la publicidad.

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