DINK -> LAT, so what?

Como me dijeron un día, la soltería es como la virginidad, sólo se pierde una vez.
Así que ahora no estoy soltera, sino que soy una divorciada. Ufff, menudo escalofrío me acaba de recorrer la espina dorsal.
No debería ser así, porque hoy en día es lo más normal del mundo estar separada, divorciada, “arrejuntada” o estar en una relación estable pero vivir separados. Hay unas siglas en inglés para eso: LAT: Living Apart Together. Así que en un año he cambiado de DINK (Double Income No Kids) a LAT.

Pero ¿sabéis qué? Que no me gustan las etiquetas, ni las siglas, ni los acrónimos, ni meter a nadie bajo el mismo sombrero de nada, aunque sea un sombrero de ala ancha.

Prefiero las personas, no las etiquetas. Y como persona y mujer que soy tengo muchos matices. Mi escala de grises crece a diario y pienso que aún crecerá mucho más. Cosas que antes eran impensables ya no me parecen tan descabelladas. Esto es lo que deben llamar “madurar” ¿no?
Yo lo llamo ampliar mi paleta de b/n.

Una amiga me comentó el otro día que una conocida nuestra estaba saliendo con otra chica. Hasta la fecha sólo le conocíamos parejas masculinas. Mi amiga y yo ibamos a decir que eso sí que no entraría en nuestros esquemas, pero antes de verbalizarlo, fuimos conscientes que ni eso podemos afirmar ya. Porque nunca sabes a lo que te puede enfrentar la vida.

Es por esta razón que cada vez veo más difícil dar o recibir consejo. Es difícil recibirlo porque las personas de tu entorno te conocen hasta cierto punto. Si yo misma me estoy descubriendo a diario ¿cómo va a saber nadie qué debo hacer en alguna ocasión en concreto?
Así también me cuesta dar consejo porque yo soy yo y haría las cosas a mi manera en mi situación, pero ni soy la otra persona ni estoy en su situación.
Me puedo llegar a imaginar lo que sería, pero seguro que se me escapan cientos de matices.

Además, me doy cuenta que hoy por hoy la percepción que tengo de la vida, de las relaciones – en fin –  del amor puede ser interpretada como la de la típica tía divorciada, una TTD cualquiera, vamos.
Ahora soy consciente, aunque aún me cuesta aceptarlo, que todo tiene fecha de caducidad. Ninguna relación es para siempre. Lo que, por otro lado, también puede interpretarse de manera positiva. Si sabes que algo tiene un final, te esforzarás más para que sea eterno mientras dure ¿no? Si piensas que algo durará para siempre puedes llegar a pensar que ya harás mañana lo que no hagas hoy. El problema es que muchas veces ese día de mañana no llega nunca.

Y ¿quién dice que las relaciones para toda la vida son las ideales? ¿quién dice que criarse en una familia con papá y mamá es la mejor opción?
Habrá casos en los que así sea, pero no intentemos meternos con calzador en esos patrones, si quizás no estén hechos para nosotros.

Esto es lo que pienso a fecha de hoy, pero puede que saque mi paleta de b/n y decida añadirle un poco más de blanco.

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