un mundo ideal

En un mundo ideal las cosas funcionarían como una quiere. Una no debería desprenderse de compañeros a los que aprecia, no debería buscar un piso nuevo después de haber estado creando un hogar durante más de 15 años, no debería olvidar el cumpleaños de una sus mejores amigas y, decididamente, no debería deshacerse de unos tejanos que tan bien le sentaban porque ya no le abrochan.

Pero el mundo dista mucho de ser ideal o, al menos, dista mucho de lo que para mí sería ideal. Pienso que estoy caminando hacia adelante, pero de vez en cuando me veo recorriendo los mismos lugares que hace un año. Debo de haber introducido mal la dirección en mi GPS interno.

Pienso que he superado ciertos obstáculos en mi camino, pero vuelvo a tropezar con ellos. Algo debo estar haciendo tremendamente mal. Si es que siempre fui más de mapas impresos y de preguntar a la gente a lo largo del camino.

O tal vez es que la vida sea así. Piensas que tienes algo superado, pero sólo lo habías arrinconado, enterrado, pero en realidad sigue ahí, aún no lo has digerido. O no lo has gestionado bien, que me diría la roquera.

Pues debo gestionar como el culo porque aflora un problema y con él aparecen todos los miedos, todas las inseguridades, todos mis demonios. Demonios que pensaba que había logrado desterrar de mi vida. Pero no, porque ahí están y se están riendo a carcajadas.

El fin de semana pasado fue intenso y emocionalmente reconfortante. Estuve con amigos, buenos amigos, con familia, con mi única familia y disfruté, bailé y reí hasta quedarme sin aliento. Pero domingo por la noche los demonios llamaron a mi puerta. Aún les veo amontonados encima de mi felpudo como aquellos chiquillos que venían a tomar Caoflor.

Decidieron que les debía prestar más atención. Y ya se la ha prestado. Todo mi cuerpo se la ha prestado. Pero ya basta. No les quiero ver más saltando encima de mi sofá, de mi cama y de todo mi ser.

No sé si los enterraré, si los digeriré, o si los gestionaré, pero el caso es que ya se pueden volver por donde han venido. Que vayan a incordiar al gato de otro Matrix, que yo ya he cubierto el cupo.

Así que se vayan al diablo, que de hecho, es de donde vienen ¿no?

Yo prefiero nutrirme de momentos de baile, de abrazos, de miradas enamoradas en ojos amigos, de carcajadas descontroladas y sopas calentitas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s