palos y astillas

Esta mañana, de camino al trabajo, me ha visitado la sonrisa. Había pasado unos días fuera, se pilló vacaciones en vista de lo que se avecinaba en casa. Pero esta mañana me ha asaltado y voy a retenerla hasta que vuelva a sonar el teléfono con alguna noticia innecesariamente desagradable. La clase de punto de […]

VIP

Recuerdo las primeras veces que lloré por algún chico. Tenía 15 o 17 años y parecía que el mundo se te venía abajo cuando el niño del que te habías enamorado no te hacía caso o las cosas no eran tan rosas como las pintaba Candy Candy. También recuerdo a mi madre diciéndome que era […]

con el agua al cuello

Siempre he oído que nunca se deja de sufrir por un hijo. Ya pueden irse de casa, de la ciudad o del continente, que sus progenitores seguirán sufriendo con todo lo que ocurra con su retoño, aunque éste ronde los 50. Creo que esta es una de las razones por las que no quiero tener […]

la manta

Siempre hubo una cosa que me gustó de mi exposo. Bueno, había muchas cosas que me gustaban de él, pero lo que más estabilidad me daba es que no grita ni insulta. Esto que puede parecer muy básico para algunas personas, no lo es tanto para otras. Y entre esas otras me encuentro yo. Me […]

el piso de la independencia

Hace casi un año buscaba piso para irme de mi hogar. Nunca había buscado alojamiento para mi sola. Fue una de tantas cosas que aprendí a hacer sola. Me asaltaron muchas dudas, sobre todo tenía miedo que me tomasen el pelo, que pagase por algo que no sería mío o que cuando me mudase apareciesen […]

regalo vestido de novia

Cada 4 o 6 semanas quedo con Maria para una lucha Yedi. Ella porta su espada laser, ambas unas gafas futuristas y ahí empieza la batalla. La batalla con el vello corporal. Maria lucha contra mi (escaso pero persistente) vello. Llevo viendo a Maria un par de meses y no nos hemos hecho amigas, pero […]

Luqui y la Mari

Ayer había quedado en L’Illa con una amiga y pillé el 7 para ir hasta allí. A las tres paradas bajó la chica que ocupaba el sitio a mi izquierda, así que aproveché su marcha para sentarme en el asiento que estaba a lado de la ventanilla. Enseguida, una señora ocupó el que yo había […]