la ilusión vuela en primera

Vuelvo de ver mi piso nuevo. Ya es mío.
Hay que hacer arreglillos pero sé que me sentiré a gusto en él.
Me vienen los miedos de chica que siempre ha confiado el bricolaje al sexo masculino, pero puedo aprender, pedir ayuda o pagar por ella. Aunque no deja de ser raro dar este paso sola. Por muy acompañada que esté, hoy me siento sola.

Mi exposo está al otro lado del mundo, celebrando su 40 cumpleaños. Extraño, nunca pensé que lo fuésemos a celebrar así: él en un país tropical y yo mudándome a un piso para mí sola.

Estos días han sido extraños, gracias al parón de los controladores aéreos nos hemos quedado sin poder viajar a Alemania y eso me ha transportado, sin tener que reservar vuelo ni hotel, a un limbo etéreo.
Normalmente soy consciente que me voy de vacaciones cuando me siento en el avión, pero como esta vez me ha faltado eso, me he quedado como a medio proceso. Como un PC que no termina de arrancar. Espero encontrar mis teclas de Alt+Ctrl+suprimir y resetearme.

Ir a ver el piso nuevo no ha hecho más que aumentar esta sensación de extrañeza. Siento como si me estuviese mirando en una pantalla, que realmente no fuera yo la que acaba de hacer la cama en una casa extraña, pero que quiero convertir en mi hogar. Sé que debería estar llena de ilusión, pero la ilusión no termina de aterrizar. Tal vez mis controladores aéreos también hayan abandonado masivamente su puesto de trabajo. Tal vez la ilusión siga en la cola de embarque preguntándose por qué no puede despegar.

Tal vez dentro de unos días cuando me haya habituado al nuevo entorno, cuando vea todo a la luz del sol, cuando mis pertenencias me hagan sentir que realmente soy yo la que está creando ese nuevo lugar, puede que entonces procese correctamente las coordenadas indicadas para dejar aterrizar a mi amiga la ilusión.

O tal vez es que no sea comparable la ilusión que se tiene al montar un hogar con tu ser más querido a montarlo sola.

Aunque, ahora que lo pienso, mi ser más querido debería ser yo. ¿no?
¡Sí! Soy yo, por lo tanto ¿de qué me estoy quejando?
Voy a crear mi propio hogar, tengo un nuevo proyecto que compartiré conmigo y eso es un lujazo. Si me lo digo reiteradamente tal vez termine creyéndomelo.

Así que pienso apagarme y encenderme, que es lo que suele funcionar en estos casos de actualizaciones defectuosas y mañana me haré con el nuevo entorno.
Tal vez los sentimientos no sean los mismos que me acompañaron hace más de diez años cuando me mude a mi primera casa, pero si yo no soy la misma ¿cómo pretendo que mis sentimientos sean los de aquel entonces?

¿Ilusión, andas por ahí?  Más vale que vayas aterrizando sino empezaré sin tí.

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