cansada

Venía camino a casa pensando en aquella famosa canción de la Pantoja: Hoy quiero confesar que estoy algo cansada – que perdí en el camino tantas cosas, que me hicieron a veces tanto daño.
¡Menudo repertorio demencial tengo archivado en mi cabeza!

Pero después de la tardecita de hoy no me extraña que sólo haga asociaciones casposas, cañis y totalmente absurdas.

Hemos pasado a la siguiente fase de nuestra pesadilla parental – la legal. Y resurgen los monstruos que parecían aletargados durante un par de semanas. Todos sabíamos que estaban allí, al acecho y hoy han hecho su aparición. Esperadamente inesperados, previsibles, retorcidos, perturbados y simplemente cansinos.

Me siento cansada hasta la médula, de nuevo la sensación de languidez en los brazos y el plomo en los pies. De nuevo la máquina asfaltadora va arrojando su negro alquitrán por allá donde pasa. ¿Cómo puede alguien ennegrecer todo aquello que toca?

No lo entiendo, no lo logro entender y, en parte, me alegro de no poder captar tanta negrura, porque eso debe significar que por mucho que haya respirado este aire viciado, aún sé distinguir entre algo tan simple como lo bueno y lo malo.

Hace años acepté que no todo el mundo tiene un fondo bueno. Hay personas que en el fondo, cuando las despojas de todas sus capas, son oscuras como el azabache.
Por suerte no he conocido a muchas.
Lamentablemente conozco a una.

Y he tenido que aprender que cuando deshojas esta planta y encuentras ese corazón podrido, sólo puedes desecharlo. No puedes intentar salvar alguna parte, buscar alguna hoja verde, apartar alguna raíz sana que pudiera crecer hacia la luz.

Simplemente tienes que apartarte porque sino te arrastrará a su pozo sin fondo.

Simplemente…

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2 comentarios sobre “cansada

  1. Recógete entre la montaña, hoy llueve huele a tierra mojada, imagínate subiendo por un camino de tierra, sabes que sólo tienes que subir, de vez en cuando te paras y haces una respiración profunda sientes que la tierra esta a tus pies y te pertenece. Solo estas tú y la montaña, espacio mucho espacio, ese que ha veces has podido sentir que te roban. Al final del camino se encuentra la hermita de Sant Ferriol, no tiene nada pero te da esa sensación de que has llegado al final. Estarás cansada y aún te queda bajar, puede que no tenga sentido pero estarás contigo, si puedes en el camino deja todo el asfalto que no necesitas, toda esa energía que no es la tuya. Para en el pueblo vete a un restaurante come un buen guiso de la tierra, coge el teléfono y llámame, te ofrezco un abrazo sentido.

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