findes de 3 días ya

Después de 3 meses de mudarme, ayer finalmente pude disfrutar del día de mudanza que me toca por convenio.

Aproveché para pasarme por el centro de Solidança de SantFeliu, para desayunar con mi madre, para pasearme por el mercadillo de mi pueblo, para empadronarme, para comprar un armario en Ikea, para comprar dos colchas en el 10X10, para aspirar a fondo las mantas de los gatos, para desmontar el aspirador y limpiarlo, para fotografiar a mis gatos, para hacer punto, para ver tranquilamente un programa en la tele.

Mi visita a Ikea fue rápida, pero se alargó en la cola para organizar transporte y montaje. Fue allí donde pude sentarme y desconectar un rato. Fue entonces cuando caí en la cuenta que los días que tengo fiesta los suelo tener completos de tareas para las cuales nunca encuentro el tiempo. Entonces ¿realmente es un día de fiesta? Si pienso en todo lo que hice ayer me parece mucho más productivo que cualquier viernes en mi puesto de trabajo.

Y estando en aquella cola empecé a observar a las personas que ahí nos encontrábamos. En días así me pregunto lo que hace la gente que anda por la calle, además de andar por la calle, obviamente. ¿Estarán en paro,  no trabajarán, estarán jubilados, tendrán fiesta como yo o estarán de relleno para que las calles no estén tan vacías?

Y me monto mis historias con todos los que veo. Ayer había una chica que pretendía amueblar un piso entero y la ordené en mi cajón de:  treintañeras separadas o divorciadas que montamos un nuevo hogar.
Había una pareja joven, muy joven, que no paraba de besarse y tocarse. Por lo que llevaban en el carro entendí que comenzaban su vida en común.
A mi lado se sentaron unos padres con una chica joven. Parecía que se hubiera independizado recientemente.
También había una pareja de las que no se hablan, no sé si este era su estado antes o después de la visita a Ikea.
Y es que una visita a este centro de la creación del hogar escandinavo pone a prueba la paciencia de cualquier pareja.
Lo que más me sorprendió fue ver a un abuelo con el que interpreté que era su nieto, montando una estantería Billy en la cola de espera. Aún no tengo claro que no fuese una acción publicitaria del centro.

Y ahí estaba yo, esperando mi turno. Tardé en comprar el armario unos 10 minutos y más de 40 en organizar los servicios adicionales. ¿Cuándo se podrá comprar en Ikea vía web? Porque pese a tener fiesta me parecieron los 40 minutos peor empleados del día.

Volví a casa con la luz del día, los colegios escupían niños y adolescentes y aún pude encontrar aparcamiento sin dar muchas vueltas.
Cuando llegué a casa y coloqué las cosas que había adquirido, respiré algo más tranquila al poder tachar algunas cosas de mi lista mental de quehaceres pendientes.
Entonces pensé que los fines de semana deberían tener siempre 3 días. Cobrando lo mismo ¡claro está!
Pero hasta que no los tengan, me iré pillando fiesta algún que otro laborable para podérselo dedicar a mi casa, a mis gatos y a mi.

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