saliendo al “paso”

Creo que ya mencioné que soy emocionalmente inestable ¿no?
Intento mantener una línea de conducta, una paz interna, un “oooohhhhhmmm”, pero lamentablemente, algunas veces se queda en eso: en un intento.

El poquenor, porque así pienso coronar al peque menor de mi poconovio, sacó lo peor de mí, la parte esa que me hace dudar de todo, que me deja sin fuerzas, incapaz de luchar. Esa parte que resopla resignada, se marcha y mira por encima del hombro para ver lo que deja atrás. Alejándose para que no la hieran más.

Y no pienso luchar, no pienso dialogar, no pienso intentar ganarme a nadie, no pienso entrar en el juego de “si no me quieres, pues me voy”. Mi actitud, que no es un juego, es la de “estoy aquí para quedarme”. No pienso dejarme manipular por un malestar que no he provocado yo y que tampoco está en mi mano solucionar.

Me piden paciencia por todos los flancos y pienso que no es la “p” que funcionará porque me conozco y soy consciente que no sé bailarla y menos aún aplicarla de una manera constante y coherente.
La “p” que me funciona es la de “pasar”. Estoy aquí para “pasar” un buen rato, pero si lo que quieres es que lo “pase” mal, pues “paso”.

Ahora ya estarán los padres pensando que no tengo corazón, que como no soy madre, no puedo entender el enrevesado mundo de la psicología infantil. Seguramente haya mucho de ello, pero siempre he tratado a los pequeños que han compartido mi mundo como a iguales, sin falsos miramientos, ni mala conciencia.

No cambiaré esa actitud ahora, porque es la que creo que me ha funcionado bien hasta ahora. Al menos el rol que me ha tocado interpretar.

Comprensión, complicidad, sólo prometer si se mantendrá la promesa, jugar con reglas, dejar las cosas claras desde un principio, aprovecharme de su olor, de sus abrazos de oso, estar ahí si se ha dicho que se estará, reír y secar las lágrimas si nos caemos. Pero nunca, nunca entrar en el juego de la manipulación.

A mis sobrinos les decía desde bien pequeños que yo no era ni su madre, ni su abuela, ni su padre, que a mí no me toreaban. A mí no me come la conciencia por no pasar suficiente tiempo con ellos, no pienso que pueda hacer algo mal que pueda enturbiar su vida de adulto, y no lo pienso porque el tiempo que paso con estas pequeñas personas es acotado.

Conmigo lo pueden pasar bien, siempre siguiendo unas reglas básicas.
Que no las sigues, pues “paso”.

Estos días, amigas, antiguos jefes reconvertidos a confidentes, compañeras, mi hermana y alguna desconocida han respondido a mi llamada de auxilio. Me han dado sus consejos y tan sólo contestando mis mails, llamándome, comentando de mesa a mesa, compartiendo sus vivencias, me han cargado de nueva energía.

Y me quedo con esto, con la respuesta de estas personas que por muy lejos que estén, se toman un tiempo para ponerse en tu lugar, pensar, darte consejo, explicarte sus experiencias, para animarte, para decirte que te entienden.

Son ellas que me han dado la fuerza para decir que:

No sabes lo que te pierdes si no quieres jugar conmigo.

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3 comentarios sobre “saliendo al “paso”

  1. Penso que li dones massa voltes. És un nen, i el que digui o pensi avui no serà el que dirà o pensarà demà (i qui diu demà diu uns mesos o uns anys). La manera com actua no té cap patró ni cap raó a seguir, així que no perdis el temps intentant analitzar-ho. Senzillament és així. I de fet tens sort de que l’has pillat en els moments bons! pq no et pots ni imaginar com se sent que un nen de poc més d’un any et foti una mirada assassina que t’intimidi de tal manera que et faci marxar del seu costat. Així que penso que la teva “p” és la correcta: passa. 🙂

    1. Sí que li dono massa voltes a les coses, sí, millor passar.
      És el que feia amb els meus nebots, però que aquests no siguin “família” canvia la llibertat amb la que fas les coses i que el teu nòvio t’estigui observant “passant” dels seus fills les canvia una mica més. Sobretot perquè ell no “passa”.

      Però sí, penso passar. Es lo que hago mejor. 😉

      Ah! I les seves mirades les he descobert aquests dies … entranyables…hmmmmm

  2. Me ha costado diez años hablar con la Vicenta sin esconder mis sentimientos, diez años, soy una persona adulta. Me tenía que haber dado cuenta muchísimo antes. No lo hice, y fui una falsa con ella. Adoptas la mejor opción es el niño que llegará a ti, de una forma u otra, es el niño que tiene que aprender a saber que siente en cada momento y son los padres los que tienen que dar un nombre a cada uno de sus sentimientos, para que no se pierda, para que tenga un horizonte, para construir su personalidad. La proyección en ti es una buena forma de saber lo que siente, quizás a través de lo que te dice y con la pregunta justa se puede acceder a ese lugar que es tan importante en un niño. Que le vean en su rabia, su frustración… Si los padres consiguen ver eso y se lo explican ese chaval será un crac, porque no se perderá nunca.

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