cubierta de chocolate

Ayer celebramos un día de cocina internacional en la oficina. Cada uno podía cocinar un plato o si no tenía tiempo, comprar algo.

Un compañero extranjero que nos visita temporalmente aportó nada más y nada menos que 4 tartas de diseño. Como él andaba ocupado nos pidió que, por favor, las sacáramos de las cajas de la pastelería y las cortáramos para comerlas.

Nadie se atrevió a hacerlo, todos miraban y decían
“es que da una pena con lo bonitas que son”.

Al final las tuve que cortar yo – las cuatro.
Aún tuve que oír que se deberían haber cortado con un cuchillo más fino.
“Deberíamos” muchas cosas, pero en el despacho, lamentablemente, todos los cuchillos son iguales y lo único que cortan bien es el rollo.

Como estoy aprendiendo a reprimir a mi yo más contestón, le respondí a este gentil comentarista, que no vale la pena comerse el tarro por cómo se podría hacer mejor si se tuvieran herramientas mejores.
Se hace lo mejor con lo que se tiene, pero se hace, se ataca, se lleva a cabo, sin falsos miramientos, sin vergüenza, sin historias.

Me agota este afán rafaeliano del “si fuera”.
Si fuera mejor, si fuera más, si si si.
No lo eres, no lo tienes, punto.
Haz lo mejor que puedas con lo que tienes.

La situación me recordó a la que vivía en casa de algunas de mis excuñadas.
En mi excasa siempre era yo la que hacía los honores con pasteles y tartas. Siempre me mataba a servir trozos de tarta cada vez más pequeños.

Terminé aborreciendo la frase: “ay, no tan grande, a mí menos que eso, que no me lo acabaré…”

¿que no te lo acabarás?
Si sabemos que repetirás, rebañarás el plato, te comerás lo que deje tu marido y si puedes, lo que quede pegado al cuchillo, así que no me obligues a cortar el pastel en lonchas.

Llegó a tal punto la neura esta que hasta los pasteles que ellas adquirían en la sección de congelados del super, los debía cortar yo.
¿Qué se puede hacer mal al cortar una tarta marca Hacendado? Nada.
Pero siempre es más fácil sentarse, dejarse servir y decir que se debería haber cortado con un cuchillo más fino o que el trozo debería ser más fino.

Sí, siempre hilando fino.

Cortando ayer esos pasteles me ví reflejada más que nunca en aquel papel de rutilante estrella de los moldes y las mangas pasteleras con el que me coronoron durante mi antiguo testamento.

Cuando en realidad yo me sentía como si yo fuese aquella tarta a la que él nunca quería hincarle el diente.

Si no quieres cortarme con un cuchillo – ¡cómeme con las manos!
gritaban todos aquellos pasteles en cuya cobertura de chocolate me ví reflejada durante tantos años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s