defrag completed

Recuerdo como debía defragmentar el disco de mis primeros PCs para “ordenarlo” y que así funcionará mejor. Siempre me sorprendía el hecho de tener que ordenar un ordenador ¿no era esa tarea suya?

Y ahora llevo un tiempo callada porque mi disco necesitaba urgentemente una defragmentación. Tenía muchos procesos internos en marcha, elementos que ni sabía que estaban ahí y que ahora, reordenados, desechados o abortados me dejan abrir la boca sin miedo a reiniciarme inesperadamente perdiendo parte de la información.

Se me ha acumulado la faena emocional.

Volver a ponerme en contacto por temas burrocráticos con mi exposo hace aflorar sentimientos y frustraciones que aún no he terminado de optimizar. Pienso que sí, pero algún error me sigue quedando en la caché si consiguen ralentizar de tal manera todas mis conexiones.

Los problemillas de salud que afloran en mi piel hacen que mi autoestima esté en números rojos y que mi agenda se plague de visitas médicas.

Todo esto, unido a haberme visto abducida psicológicamente por el movimiento 15-M, me ha proporcionado demasiadas noches carentes de sueño reconciliador.

Y mi instalación me pedía a gritos poner orden y actualizar mi disco.

De ahí que no pudiera pisar estas páginas. No sabía ni por dónde empezar.

Y como siempre, mi cangrejo interno hipnotizándome con las 4 paredes de mi casa.
Llamándome al lado interno, a no salir fuera, a no mirar adelante, a digerir antes de enfrentarme a más vida.
Pero en este proceso autoimpuesto pierdo la ilusión, la energía y la perspectiva, además de la coherencia y la sensibilidad.

Y después de semanas de inestabilidad hormonal, emocional y, por ende, sentimental, llego a la conclusión que soy más complicada de lo que inicialmente pensaba.

¿Dónde está aquella chica fácil?
Creo que se quedó atrás en alguna de las últimas actualizaciones de mi sistema.
Ya no soy “user-friendly”, ahora debería venir con uno o varios manuales de instrucciones: Getting Started, User Manual y FAQ.

Ahora soy esta casi cuarentona, plagada de neuras que hacen que me encierre, que me aleje, que me distancie para luego sentirme sola, lejana, autista y tremendamente frustrada con todos, pero sobre todo conmigo.

Soy como una actualización de mi propio software. Acostumbrada a los atajos de teclado y menús de la versión anterior hasta que no me haga completamente con esta nueva.
Y, en cuanto esté cómoda con ésta,  seguro que tendré que bajarme algún parche o add-on para funcionar mejor.

Y cuando esto es lo que sientes poco puedes ofrecer al exterior, más que malas caras, pensamientos enrevesados, huidas inexplicables y errores de sistema.

Ayer me deshice de muchos recuerdos y ordené otros tantos porque tengo la sensación que tiran de mí, que me invitan al abismo, al ostracismo, al Windows 95. Son una ventana al pasado que tengo que cerrar. Tal vez sólo deba ordenar los recuerdos coherentemente para que no me arrastren con ellos. Tal vez tenga que deshacerme de mi viejo PC de una vez por todas y quedarme tan sólo con mi Mac Book.

No lo sé.

Pero lo que sí sé es que hoy me siento mucho más equilibrada que durante las últimas semanas y todo por tener tiempo, tiempo para mí, tiempo para él, tiempo para respirar, tiempo para reír, tiempo para no hacer nada, tiempo para no pensar, tiempo para desconectar, tiempo para querer, tiempo para compartir, tiempo para escuchar,  tiempo para defragmentarme, tiempo para pensar en el futuro y tiempo de decir adiós.

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