cerrado por vacaciones

O acabo con este mes o este mes acabará conmigo.

No sé qué pasa en las noches de verano que siempre surge algo: cenas improvisadas, fuegos artificiales, encuentros con amigas que hace mucho tiempo que no ves, conciertos que siempre apetecen. Llevo una semana que apenas piso mi casa para algo más que no sea desmaquillarme y caer rendida en la cama. Mis gatos me lo echan en cara destrozando el sofá y arrastrando sus juguetes a su cuenco de agua. Sigo sin entender qué me quieren comunicar con esto. Pensaba que querían limpiar o ahogar a sus ratones de juguete, pero ayer me encontré a uno dentro del bol de la comida ¿juegan a papás y mamás? o ¿me quieren demostrar que ni el peluche es capaz de comerse el pienso que les doy a ellos?

La semana que viene empieza agosto y la mayoría de mis seres queridos desaparecerá del mapa. Algunos ya lo hicieron, algunos tardarán un poco más, pero me apetece quedarme a solas con la ciudad, a solas con las lánguidas tardes de agosto, a solas conmigo.

Creo que me sacaré a paseo, me llevaré a la playa e incluso me invitaré a un helado.  Quiero ver mi agenda vacía al menos durante unos días: Quiero recuperar el silencio, la tranquilidad, la monotonía, quiero leer una revista tonta en el sofá mientras de fondo veo Sexo en Nueva York, quiero pintarme las uñas de los pies de colores cantontes, quiero hacerme un moño y ponerme una mascarilla mientras repaso los folletos del supermercado.

Quiero despertarme un sábado sin ningún plan, desperezarme, estirar las piernas y sentir el roce de las sábanas, levantar la persiana para que me deslumbre el sol, abrirle la puertas a esos desterrados de mi dormitorio para darnos mimos sin prisas.

Me apetece levantarme y caminar en camisón y sin zapatillas por mi casa, poner la música, abrir el balcón, incluso poner una lavadora mientras pienso si cocino algo para la semana siguiente. Si incluso quiero volver a cocinar y almacenar tuppers para llevar a la oficina.

Quiero tararear canciones ligeras mientras camino entre el dormitorio y el despacho sin una misión en concreto. Quiero mirar el reloj sabiendo que me quedan horas para mí, sin prisas para llegar a algún sitio, sin miedo a llegar tarde u olvidar algo que llevar.

Quiero recibir un SMS de mi poconovio diciéndome que me echa de menos.

 

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