marco, el pequeño milagro

El febrero pasado mi mejor amigo me sorprendió con la maravillosa noticia que su hermana estaba embarazada.

No debería resultar extraño que una mujer espere descendencia.
Pero ella supera los 40 y nunca dió señales de querer ser madre. No las mostró, pero cuando confesó que esperaba un bebé le dijo a su hermano que era un bebé buscado y muy deseado. Que poco conocemos a veces a las personas de nuestro entorno ¿no?

Recuerdo que mi amigo me lo comunicó con lágrimas en los ojos y yo enseguida me puse a llorar como una tonta. Su hermana: la amazona perfecta, la mujer que vive en una cabaña en el bosque, la mujer independiente, la mujer con dos caballos – la mujer quería ser madre.

Al día siguiente celebrábamos el cumpleaños de mi amigo con toda la familia y sus amigos.

En esa fiesta la noticia corrió como la pólvora. Mujer que oía la buena nueva, mujer a la que se llenaban los ojos de lágrimas y felicitaba a la futura mamá.

En España yo le hubiese tocado la barriga nada más verla, pero en Alemania y, sobre todo para ella, el contacto físico no es muy corriente.

Hemos vivido el embarazo, yo desde la distancia, con algo de miedo. Una mujer que sobrepasa los 40 sólo puede sufrir un embarazo de riesgo. Pero esta mujer demostró a todos que ha podido traer a este mundo a una preciosa criatura sin mayor problema.
El embarazo fue bien, el parto fue rápido y hoy ya celebran la bienvenida del neonato en su casa del bosque.

Yo no podré sujetar a este pequeño milagro hasta diciembre, pero sólo pensar que mi mejor amigo es tío, al igual que su hermano, que su madre es abuela y su padre abuelo, me vuelve a llenar los ojos de lágrimas.

Nadie contaba con una nueva generación y ahí está. El primer bebé en una familia de 3 hermanos que rondan y sobrepasan los 40.
Los dos hermanos de la nueva mamá ya hacían bromas en febrero de quién sería el mejor tío, quién podría ofrecer más, quién se ganaría el título a tío del año. ¡Lo que daría por verles ahora!

Pero lo que más me gustaría ver es a esta nueva madre que nunca mostró un interés por la maternidad. Estoy segura que lo bordará, estará desbordada, pero lo hará bien.
¡Qué ganas de conocer a Marco!

Y no será en un puerto italiano al pie de la montaña, sino en un bosque alemán.

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