enmudecida

Desde jueves llevo enganchada al móvil, al fijo, al mail, al facebook. A todo lo que me pueda dar noticias de mi familia que anda desperdigada por el mundo.

Las noticias del continente africano son de las que no dejan lugar a la esperanza, a las opciones o al “y si tal o si tal aquello”. Es así, mi tía se va. Ya tiene el billete de ida.
Y no podemos hacer más que esperar que su marcha sea rápida, que no haya innecesarias y dolorosas demoras.

Y cuando mi tía terminé de dar el paso,  mi madre pasará a ser el único miembro vivo de una familia de 5 .
Ella ha formado su propia familia, yo formo parte de ella. Pero debe ser duro saber que no quedará nadie de los que convivieron en aquella casa de Harburg.

Hoy me ha quedado un poco más claro por qué la gente tiene hijos, por qué las personas quieren formar una familia además de la familia de la que partieron.
Tal vez sea más fácil seguir adelante cuando tienes en quien centrarte cuando ya no puedes mirar arriba y a los lados de tu árbol genealógico.
Al menos puedes mirar hacia abajo, al futuro.

Y como la pequeña de tres hermanos me entra el miedo al ver cómo mis mayores se hacen mayores. No me gusta la idea y la apartaría de mí como un plato de acelgas. Pero no puedo, esto lo tengo tragar sí o sí.

Mi madre se apoya en sus nietos, en la energía de los más pequeños, en cuidar a su propio hijo que también nos ha tenido con el corazón en un puño. Tengo ganas que se recupere y vuelva de estas peculiares vacaciones en las que las fotos se envían desde un hospital en vez de una playa.

Y lo que me queda claro con todas estas pruebas que nos pone la vida, es que esto son dos días. No sabemos cuánto estaremos aquí, así que no sé qué esperamos a hacerlo mejor, a dar cada día lo mejor de nosotros. No deberíamos aceptar nuestras excusas, en las que nos escudamos pensado que cuando alcancemos tal meta o consigamos  tal hito, que entonces haremos lo que realmente queremos, que seremos lo que de verdad queremos ser.

La meta es hoy, la vida es ahora.

 

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Un comentario sobre “enmudecida

  1. Los adioses seran siempre duros. Los adioses egoístas de perder a los que mas amamos. Ese adios que indiscutiblemente tenemos cada vez mas cerca. Pero para los que tenemos descendencia este adios tiene dos caras. Aquel que sufres pensando en si ellos se van antes de tiempo y otro pensar como sufriran ellos si te vas antes de que sean lo suficientemente mayores para “lidiar” con la vida. Por eso creo que hay que disfrutar cada dia de todo ello como si fuese el último, apreciar cada pequeño gesto, y no guardarse nunca un “TE QUIERO”.

    Así pues, que sepas que Te Quiero y que si no tienes descendencia…….seguro que te pierdes mucho, pero no sabes, por otra parte, todo lo que ahorras en sufrimientos y padecimientos.

    Tu hermana!

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