buscad y hallaréis

El otro día me me dio por mirar las estadísticas de este blog. En concreto me puse a mirar qué palabras – escritas en buscadores – llevan a mi página.

Y no debería haberlo visto. Porque la gente está muy mal.

Sé que hay personas que buscan que se les regale un traje de novia y, de este modo, algunas -chicas seguramente- llegaron un día a estas páginas. Llegaron al día en que yo decidí liberar mi traje de novia. Aunque me extraña que después de leer la entrada no se pusiesen en contacto conmigo para preguntar por el vestido. Alguna lo podría haber probado ¿no? Yo creo que hubiese preguntado. Aunque seguramente todas aquellas buscadoras de vestidos de novia regalados no acabasen de leer la entrada. Seguramente andaban buscando una foto de un vestido de novia con una leyenda que dijese “regalo vestido de novia” y no la parrafada de una divorciada un tanto desequilibrada.

Ahora también sé que muchas personas tienen problemas para leer el contador del agua.
Sé que el mal de muchos es consuelo de tontos, pero al menos veo que muchas personas no saben realmente para qué están los números rojos en el contador. ¡Claro! La fama se la han llevado los números rojos del banco. Todos los demás números rojos fueron relegados a un segundo plano. ¿Cómo vamos a saber entonces cómo se leen los de un simple contador escondido debajo del hueco de la escalera?

Ahora también sé que hay algunas personas que piensan que unos días de asueto son una “vacasión”. O tal vez es que muchos hayan trabajado a las órdenes del mismo jefe que yo. Al final la Real Academia de la Lengua tendrá que admitir este término.

Pero luego hay búsquedas que me ponen los pelos de punta, me hacen fruncir los labios en un gesto de asco y enarcar las cejas en otro de incredulidad. Que alguien te encuentre por haber buscado: “un hermano jamas debe tocar a su hermana” es algo que no te deja indiferente. Aunque el problema no es que me encuentren a mí después de una búsqueda de este tipo, el verdadero problema es que alguna persona haya buscado esto en internet. Ya sea el tocador o la tocada. No quiero imaginar la situación que te avoque a realizar esta búsqueda.

Sé que somos muchos y que de todo hay en la viña del Señor. Pero ¡señor! ¡qué mal rollo!

Pero “the Oscar goes to” – redoble de tambores –
“narcoticos para llevarte a una nena a la cama”
¿Se puede rastrear la IP o la dirección postal de la persona que ha buscado esto?

Narcóticos para llevarte a una nena a la cama.

Sólo imaginarme al animal que ha buscado esto me entra una sensación de asco irrefrenable. Todos hemos tenido épocas en las que no nos comíamos una rosca. Soy consciente que muchas personas no se la han comido ni se la comerán en su vida, pero ¿qué mente enfermiza piensa en drogar a una nena – ya no a una mujer – para llevársela a la cama?  Pues eso: una mente enferma, muy enferma.

Pero de nuevo he de pensar que hay de todo en esta viña: vid que hará un buen vino y vid que no daría ni para hacer vinagre.

Así que para no pensar en todo lo malo que puede haber allá afuera, remiro las búsquedas e intento imaginarme lo que quería encontrar la persona que tecleó: “samantha saint cuernenando” ¿quién demonios es Samanth Saint? y ¿qué narices es cuernenando?

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