independiente

Siempre he pensado que soy una mujer independiente. Así que hace unos cuantos años, cuando aquella canción entonaba “all the women who are independent, throw your hands up at me” yo alzaba mis manos hacia un escenario imaginario sin ningún tipo de pudor. Aunque haber bailado al ritmo de las Destiny’s Child es algo que no se debería propagar tan alegremente. Pero ya he reconocido tener un gusto musical un tanto especial. “Malo” dirían algunos, “ecléctico” diría” yo, “carca” dirían otros y yo – yo debería darles la razón.

Pero no pienso entonar el “mea culpa” por tener estas preferencias musicales porque de lo que quería hablar es de las mujeres a las que va dedicada esta canción de marras.

Soy una mujer independiente (las manos se me han disparado automáticamente hacia el cielo y escribir se vuelve tremendamente complicado) Pero he de decir que pago mi casa, mis impuestos, mis gastos, mis caprichos, hasta la comida de mis gatos. Visto así me pego una jartá de pagar.
Si decido ir a algún lado, cojo el mapa – porque me daría rabia desembolsar dinero para un GPS y después de pagar todo lo que menciono anteriormente ando un poco escasa de liquidez – y miro cómo llegar. Para asegurarme miro el Street View y así me hago una idea clara de adónde voy. Así que nunca voy a tontas ni a locas.
Si quiero algo, sopeso los pros y contras, decido y actúo, sin más dilaciones.
Que tengo que hacer algo, le pongo una fecha, lo llevo a cabo y lo tacho de mi agenda.

Soy una mujer independiente y responsable. Y además estoy tremendamente buena… si es que soy todo un partidazo. Viéndome con el pijama y la diadema más bien doy la imagen de solterona loca. Los gatos ya los tengo y hablar, hablo por los codos. Si dejo de llevar la basura a los contenedores creo que encajaré perfectamente en el perfil.

Pero no. Porque soy una mujer independiente, responsable, con suficiente autoestima para afrontar el día a día (digámoslo así) y además estoy enamorada Y me siento correspondida (importante aclarar esto de sentirse correspondida).

Podría dar más detalles de mí, pero es que no me gusta hablar tanto de mí. ¿oigo carcajadas? Que le cooooorten la cabeza… hoy estoy fatal.

El caso es que mi poconovio es todas esas cosas que yo afirmo de mí y además sabe tocar el piano – ah, no – lo que realmente quería decir es que, además tiene dos hijos y, a más a más, una exposa.

Ahora ha cambiado la música o el ritmo de este escrito ¿no?

Tener un poconovio con hijos y una exposa complica un poco la facilidad e inmediatez de la toma de decisiones, al menos de las mías. De nada sirven aquí los mapas y el Street View.
Porque resulta que en estas cosas de la vida y del querer cada vez hay más decisiones que no son sólo mías, sino que son conjuntas y en ellas hay que tener en cuenta a los niños -obviamente – pero también a la madre de las criaturas.

Creo que ya he mencionado alguna vez que mi hermana y alguna amiga separada me han dejado claro cómo ven las exmujeres – que no exmadres – a las mujeres que comparten la vida de sus estimados, adorados e intransferibles hijos. ¿no? ¿ah, no? ¿no lo he hecho?
Pues normalmente las nuevas novias de papá suelen tener apelativos cariñosos como: “la guarra esa, la impresentable esa, la tía esa”.

Y como cantaría la Pantoja “yo soy eeeeesa”.
Yo soy esa mujer independiente, responsable, con autoestima, enamorada y también soy ESA.

Y creedme, no es fácil, no lo es.
Lo acepto porque sé lo que sentiría mi hermana o aquella amiga mía que se le parte el corazón cada vez que su niña marcha con papá. Lo entiendo porque aunque nos separe un abismo, ella es mujer y como tal, yo llego a entender muchos de sus procesos mentales. Pero eso no cambia el hecho que sus actos actúan sobre mi agenda. Así que lo entiendo todo porque, básicamente, no me queda otra opción, más que entender.

Y pienso que con el día a día lo llevo mejor, llevo mejor eso de tener que adaptarme, improvisar, cambiar, ceder. Pero cuesta. Si ya cuesta compaginar dos agendas, compaginar tres y tan dispares, ni os cuento. Ahora me suena en la cabeza la música de circo, aquella que acompañaba al director cuando éste explicaba todo lo que ocurriría en su espectáculo de tres pistas. ¿Lo oís? ¿Oís aquella musiquilla circense? tititiriri-tiririti.

Y para no terminar como la mujer barbuda o que me crezcan los enanos me refugio en ESA mujer a la que apelaban en aquella canción tan profunda.

En ESA mujer independiente, responsable, con autoestima y me digo que
¿qué me digo?
que…
que lo digan las Destiny’s Child que de eso saben un montón:

“Ladies, it ain’t easy bein’ independent”

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2 comentarios sobre “independiente

  1. Como persona “aludida” me permito hacer una “petit” aclaración sobre la posible alusión que se pueda hacer a “ESA”. Posiblemente ESA tenga calificativos muy variados siempre en función de su forma de actuar. En muchos casos, en el que parece que está incluido el tuyo, está basado en la estabilidad emocional que conlleva una situación no “digerida”. Pero creo poder anticipar que con el tiempo…..habiendo aprendido a digerir la situación y SOBRETODO cuando aprenda que dejo de ser un apéndice de su ex……los calificativos irán bajando de tono. Yyyyyy cuando tenga claro porque se rompió su relación igual esos calificativos empiezan a ser de una índole absolutamente opuesta…….deja pues que el tiempo ponga a cada persona en su sitio……ya sabes que en pasado reciente nos está demostrando que esto es un hecho demostrable.

    Y si alguien tiene que decir algo de ESA MI HERMANA…… que venga y me lo diga a mi……. 😉

    Hermana TE KIERO!!!! aunque seas una “ESA”……ya quisiera yo una de “ESA” para mi Ex…..je,je

    1. Ey! Creo que me he expresado mal. A mi nadie me ha llamado nada… o eso creo…
      y si sí y me entero, pues te la mando 😉

      Leo tantas cosas en internet sobre madrastras, porque sobre novias que comparten horas, días y noches con los niños del novio apenas pone nada, y anda cada animal por allá suelto, que es natural que una madre esté intranquila (como poco) cuando sabe que sus retoños están con otra mujer.

      Debe ser jodido dejar a lo que más quieres expuesto a lo desconocido.

      Pero somos una raza emergente de “buenas tías” que más que contemplarnos como intrusas o enemigas se nos podría ver como aliadas.

      En un mundo ideal…

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