2012 es el año

Esto no puede ser. Casi un mes sin escribir. Mi estimado blog no se merece esto. Y tú tampoco.

Podría poner excusas como que la preparación de galletas, compra de regalos, comidas navideñas y mi apreciada bronquitis no me han dejado tiempo para pasarme por aquí. Y la verdad es que no mentiría, pero la otra verdad, esa que se encuentra bien escondida, es que mi poconovio y yo estamos metidos en la aventura de irnos a vivir juntos.

Y no es que no lo haya contado por vergüenza o por ser reservada. Todos sabemos que soy una sinvergüenza y que pocas reservas me quedan ya. Simplemente no me atrevía a abrir la boca por miedo a gafarlo. Pero no puedo ocultarlo por más tiempo.

Nos hemos liado la manta a la cabeza. Él que alardeaba de ser una liante, se ha encontrado con la horma de su zapato. Porque para liarla y a lo bestia, estoy yo.

Estoy escribiendo estas líneas y aún no hay nada claro. Hay que vender para poder comprar y la cosa está “mú malita” y me acongoja escribir esto para tal vez en una par de días, semanas o meses tener que admitir que no lo hemos conseguido.

Pero el hecho de comentar todas mis vivencias aquí sólo me ha aportado cosas positivas. Así que, si al final nos quedamos sin la casa que nos ha enamorado, seguiremos estando él, yo, nosotros y vosotros. Así que, prefiero airearlo y compartir energías con todos.

La decisión está tomada, queremos estar juntos. Para lo bueno y para lo malo.

Así que ya no quiero escuchar que son malos tiempos para la venta de inmuebles, no quiero miradas esquivas preguntándome “¿estás segura de lo que vas a hacer?”,  no quiero oír que nos precipitamos, no quiero saber que todo cambiará cuando vivamos juntos.

Porque todo eso ya lo sé. Y no es que piense que a nosotros nos pasará. Seguramente nos pase, seguramente tengamos que malvender nuestros respectivos pisos, seguramente nos encontraremos sorpresas en este nuevo hogar, seguramente ya no podremos ser un poco novios y pasaremos a ser algo más real, más rutinario, menos mágico, menos anhelado. Pero la vida es hoy, la vida es ahora, la vida no es él allá y yo aquí, la vida es un nosotros con menos desplazamientos y menos malabarismos de agendas.

¿Y si no funciona? Si no conseguimos esta casa, habrá otras. Si conseguimos ésta y luego la convivencia acaba separándonos, pues habrá que afrontarlo. Pero no voy a dejar de hacer esto por miedo a lo que sucederá.

Sé que quiero estar con él e inexplicáblemente parece que el siente lo mismo ¿entonces? ¿a qué esperar? ¿por qué esperar?

Y todo esto sucede en medio del curso de repostería, en medio de mis planes de cambio, en medio de lo que tenía previsto. Pero tampoco importa porque puestos a cambiar de vida ¿qué mejor que empezar creando un nuevo hogar? ¿no?

Tranquilos, que en mi próximo post no anunciaré mi embarazo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s