es complicado

Andaba mirando fotos de mi poconovio en facebook, intentando no olvidar su cara.
He estado por cambiar mi estado sentimental de “tiene una relación con…” por  “es complicado”.

Creo que nos hemos visto una vez por semana las últimas 3 y yo ya no tengo edad de amores platónicos. Ya no tengo el cuerpo para echar de menos a mi pareja. Ya no me hace gracia, ni me da morbo ni me promete un subidón cuando vuelva a verle. Simplemente me roba la energía.

Estoy cansada de tomar la agenda del móvil cada vez que hablamos para saber si nos irá bien vernos tal día o si podremos acudir juntos a tal evento. Estoy cansada de olvidar en lo que anda, cansada de tener que coger un coche o un tren para tener que verle, cansada de salir de su casa cayendo en la cuenta que no le comenté esto o aquello.

Cansada.

Y de aquí a dos semanas me mudo a su casa y puede que entonces empiece el cansancio – pero el de verdad.

Oigo a mis compañeras hablando de sus parejas y en mi interior suena una alarma recordándome como era aquello de ser la responsable de la intendencia familiar.
Por mucho que no sea mi casa, ni mis hijos, ni tan siquiera mi pueblo, sé que haré mías ciertas responsabilidades. No sé cómo conseguir que no me pesen, para que no me pese la rutina, la negociación, la convivencia y las horas de ir y venir al trabajo.

Mi vida ahora es fácil, aunque me falte energía, mi vida es fácil.

Me digo que es otro tipo de hombre, me digo que no será como lo que viví estando con mi anterior pareja. Pero sé que la convivencia desgasta, roba y cansa. También sé que el amor no es suficiente. Sé que en muchas ocasiones ayuda más una señora de la limpieza que una cena romántica. Me digo que al menos ahora tenemos el diálogo, la empatía y la inteligencia emocional de nuestra parte.

Pero la vida ya no será fácil.

Tal vez pueda recuperar la energía que me quita la distancia e invertirla en un nuevo hogar compuesto por dos adultos, dos niños a tiempo parcial y tres gatos a tiempo completo.

Tres gatos y toneladas de pelos.

Porque de esta mudanza lo que más me preocupa son los gatos. Básicamente: mis gatos. Porque yo sé como son y son unos malcriados, pedigüeños, egoístas y guarrillos.

Tal vez esté bien esto de desviar la atención del hecho de volver a compartir la vida y un techo con una persona y focalizarla en el follón que montarán tres felinos encerrados en un piso.

No dudo en que saldrá bien, ambos hemos aprendido. Pero a veces me pregunto cuál será el precio. ¿Desaparecerá el enamoramiento tonto, incluso ridículo y surgirá la excesiva confianza, arrinconando la pasión y desterrando lo desconocido?

Es inevitable, evolucionamos y queremos más. Las relaciones maduran y queremos más. Pero no sé decir si eso que buscamos es lo que encontraremos finalmente.

Es complicado.

Pero no puedo evitar estar emocionada con la idea, no puedo dejar de hacerme ilusiones, pese al miedo de perderme en todo este proceso. Miedo a perder todo lo que he aprendido y adelantado en estos años de vivir sola.

Y expulso esos sentimientos como el perro expulsa el agua de su pelo después de un baño.
Pero aún así, esos sentimientos siguen aquí, bajo toneladas de pelo gatuno.

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2 comentarios sobre “es complicado

  1. Te pido sólo una cosa, no sé si tu lo haces, yo sí. Pero prometeme, que no te auto-sabotearas, al tanto con la palabrita que se las trae.

    1. No lo haré – prometido. Sé lo que quieres decir porque lo practiqué. Recuerdo que yo misma me daba cuenta que la estaba cagando y no era capaz de retroceder, de admitir mi culpa, pedir perdón y enmendar. Pero aprendí… o eso creo…

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