contando los días y las noches

Es sorprendente como marcas una fecha en el calendario y ésta, irremediablemente, termina llegando, por mucho que los Mayas y Nostradamus nos pretendan convencer de lo contrario.

No te das ni cuenta, que ¡pam! aquí la tienes. A menos de una semana vista está mi mudanza.

Hace más de un mes mi poconovio y yo cogimos agendas, él la de su imperdible iPhone, yo la de mi nada despreciable HTC. Siempre estamos igual, nos proponemos algo y tenemos que ir a por nuestros móviles para tener el calendario presente. Será por eso que siempre me viene a la mente aquella canción de Stevie Wonder “Part time lovers…” Por eso y porque mi repertorio musical es de lo más casposo.

Me queda una semana en mi piso. Me queda una semana en el Baix Llobregat. Me queda una semana y me iré al Maresme. ¿Me convertiré en una marismeña?

Y no estoy nerviosa y no he hecho listas interminables y no me lo replanteo. Simplemente voy haciendo. El próximo sábado será el día que lleve mis cosas a su casa. Mis bártulos saldrán de nuevo de mi hogar para formar parte de otro, a sabiendas que esta no será su ubicación definitiva.

Debería estar cansada de tanto cambio, pero la verdad es que ya ni me lo planteo. Es un trámite que hay que zanjar y listos. Queremos estar juntos, hay que mudarse, pues venga, dame una fecha, marquémosla en el calendario y llevémoslo a cabo.

Tampoco es algo que hagamos a tontas y a locas… bueno un poco tontos si que estamos, pero eso es lo que tiene el amoooor. Quieres estar con la persona amada sea como sea, a veces las condiciones no sean las adecuadas y la situación no acompañe mucho, pero eso no nos va a echar a atrás. Tenemos ganas de compartir muchas cosas: los días, los despertares, las compras, las coladas, los calcetines sucios, las horas de plancha, la negociación, el consensuar…

uuuffff ¿realmente queremos vivir juntos?
¡Ah, sí!
Ya no queremos estar una semana sin vernos, postponiendo una y otra vez nuestros encuentros amorosos, llamémosles sexuales.

Si es que en el fondo es la única razón importante por la que queremos estar juntos:
el sexo.

Que noooo, que es mucho más que eso: es compartir los berrinches del poquenor, los despistes interminables del poqueyor, los pelos de nuestros gatos, los excel con las cuentas claras… los desayunos, los besos matinales, los abrazos improvisados, el explicarse cómo ha ido el día sin un teléfono por medio, el sofá después de la cena, el masaje en una espalda dolorida, el “mira este folleto con las clases del casal que te pueden interesar”, el dormirse abrazados y desearse buenas noches.

Hay pocas cosas en esta vida realmente importantes y pienso que una de ellas es poder estar con la persona a la que quieres.

Eso… y el sexo.

 

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