no es fácil

El otro día ví un dibujo en un blog y tuve que sonreír. En la imagen aparecía una chica escribiendo encima de la cama y en una burbuja se leía algo así como: era más divertido escribir sobre tí cuando no estábamos juntos.

Yo me siento un poco así. Lo que ahora me sucede, le sucede muy de cerca a mi poconovio. Si comienzo a hablar sobre los más y los menos de esta nueva etapa de mi vida, él se verá irremediablemente implicado. Pero es lo que sucede si estás con una chica que escribe un blog.

La cosa está resultando difícil. Era previsible, lo sé.
No es fácil encontrar un nosotros cuando el día a día requiere un ellos, un yo, un él y montones de estos y aquellos. No es fácil cuando te asaltan los miedos nocturnos. No es fácil cuando la vida sigue y tú necesitarías un respiro. No es fácil cuando estando finalmente acompañada te sientes más sola que en mucho tiempo. No es fácil.

No es fácil enmendar conductas, preveer patrones, evitar errores, mostrar comprensión, aprender de nuevo a negociar. No es fácil seguir queriendo con la misma ilusión cuando hay tantos factores en juego.

Pero nadie aseguró que fuese a ser fácil.
Una amiga me dijo cuando me separé que si fuese fácil no sería amor. Deprimente pensar en estos términos en el amor. Pero así es. No es fácil unir sentimientos, convivencia, obligaciones, diferentes maneras de ser con dos niños a tiempo parcial e incontables peleas nocturnas de gatos. No es fácil.

No es fácil mirar hacia delante cuando aún quedan tantos temas por atar. No es fácil abrazar con la misma intensidad cuando el desencuentro te roba la fuerza. No es fácil dar cariño cuando queda tanta ropa por lavar.

Ayer me ví de nuevo vaciando todos los armarios que dejé en mi casa porque legaré todo el mobiliario a una buena amiga. Me pregunto si algún día dejaré de empaquetar y desempaquetar retazos de mi vida. Espero que sí.
Pero de nuevo tuve que cribar entre las cosas que me quedaré y las que intentaré vender. De nuevo tuve que enfrentarme a los recuerdos, a la caja de fotos, a la vida de aquella que un día fuí. Y me da miedo ver la capacidad que tengo de apartar los sentimientos de mí. Me sorprende esta coraza que levanto para no sentir. O puede que realmente haya gestionado de tal manera todo lo ocurrido que ya no me duela. Pero esta misma capacidad es la que ahora me deja ver objetivamente dónde estoy, con quién estoy y, muy claramente, lo que no quiero.

Sé que si no logro equilibrar la balanza romperé de nuevo con todo y esta vez no necesitaré más de 15 años para darme cuenta si algo no va bien.

Con eso no digo que acabaré con todo, no digo eso para nada. Sólo digo que esta capacidad de romper con el pasado, de desligarme de los recuerdos dolorosos, de aparcar los sentimientos, me hace estar más lúcida, verme desde fuera y juzgarme como alguien ajena a mí.
Me explico fatal, lo sé. Pero si ahora a veces me sorprende la gente diciendo que lo mío con mi exposo se veía a la legua, ahora y, con mi poconovio, lo que tenga que pasar lo veré por mi misma mucho antes que nadie tenga que advertirme de nada.

No llamo al mal tiempo, no soy negativa, ni pesimista. Soy hiperrealista y sé dónde están los límites. Sé lo que quiero para mí en esta vida y sé qué precio estoy dispuesta a pagar por ello.

Y sé que yo tampoco soy fácil.

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