sweet dreams are made of this

Ya está, ya está firmado el contrato de alquiler del local.

Esta aventura, que empezó una mañana de principios de Diciembre, hoy comienza a tomar forma. Forma de local de dos plantas en una zona de la ciudad que pocas veces había visitado.

Estos días he ido a verlo, me he acercado a saludarle de buena mañana, intentando visualizarme en aquella zona, cogiendo el metro, recibiendo a clientes, trabajando en una cocina que no es la de mi hogar y … me cuesta, aún me cuesta.

Lo que más me cuesta entender racionalmente es, que lo que era una idea, un sueño, una decisión vital, vaya a ser una realidad.

¡quéfuertequéfuertequéfuerte!

No tengo dudas, sé lo que quiero hacer, hace años que esto es lo que anhelaba. Tal vez no me lo imaginaba de esta manera tan “a lo grande”, pero un paso lleva a otro, conocer a alguien te acerca a una visión más amplia de la que tenías. Unirte a alguien que comparte tu ilusión y pasión es revelador y, además, te da una fuerza que no tendrías estando sola.

Y ¿para qué es este local? Pues ¿para qué iba a ser? Para una pastelería de diseño. Los dos conceptos que han marcado mi vida unidos de una manera tan simple. ¿Curioso no?

Estos días he rememorado muchas jornadas estudiando Diseño Gráfico en Elisava, en parte también, por haber pateado la zona de mi escuela en busca de posibles locales. Y pienso en todas las vueltas que he dado para llegar hasta aquí.

Si siempre estuve horas metida en la cocina preparando dulces, si lo primero que controlaba en una casa o en un piso era el horno, si lo primero en lo que invertía era en renovarlo y ampliar mi colección de moldes e ingredientes ¿por qué me ha costado tanto llegar a la conclusión que unir mis estudios con mi pasión era lo más coherente?

Será porque siempre me ha costado esto de las matemáticas, si mis amigas del cole aún se ríen de mí por eso. Así que ese 2+2 nunca nunca me daba el obvio resultado de 4.

Y ahora, que me rondan los 40 es cuando finalmente me doy la vuelta, miró atrás y caigo en la cuenta que dos más dos dan como resultado: una pastelería de diseño.

Mi lado matemático siempre llegando a conclusiones absurdas (porque a otras es incapaz de llegar).

Pero sí, llega la cuarentena y con ella llegará la pastelería de diseño.

Estoy entre la risa y el llanto, atacada emocionalmente. Con ganas de botar y abrazar a todo el mundo para ponerme a resoplar y llevarme las manos a la cabeza al instante siguiente.

El trabajo que se nos viene encima es brutal, es casi casi inabarcable, pero luego pienso que he salido airosa de otras tareas de mayor envergadura. Bueno, tal vez no tan grandes… porque dos plantas es ¡muy grande!

Pero jamás he encarado el trabajo con tanta ilusión, tal vez hace años cuando empecé en el mundo laboral cual pardilla crédula, inocente y carente de experiencia. Tal vez aquel primer día fue así, pero ya ni lo recuerdo.

Dar los pasos en la dirección que he decidido que es la correcta para mí es como… como cuando llevas todo el día con unos zapatos incómodos, que llegas a casa y los destierras a una esquina del recibidor de una puntada y te calzas esas cómodas zapatillas que te están esperando cálidas y reconfortantes. Y así día tras día, mes tras mes, año tras año. Frustrante si tu rutina es así ¿verdad?
Tal vez tus Crocks acolchadas de imitación no sean tan glamurosas como tus zapatos de marca, pero ¿y lo cómoda que estás?

Y tengo una seguridad abrumadora de que esto va a funcionar. La tengo, no sé por qué, pero la tengo. Hay quien piensa que no estoy a la altura, hay quien no se atreve ni a decírmelo a la cara, pero pienso que tengo una capacidad de trabajar, de implicarme, de estar a las duras y a las maduras, de estar siempre de buen humor, de ver el lado positivo en las peores situaciones, de comprometerme, de dar siempre un poco más de lo exigido, de buscar soluciones, de ponerme en el lugar del otro, de dar forma a ideas, de darle siempre una vuelta a las cosas, que pienso que lo que me queda para llegar a la altura requerida es la práctica.

Quedaba esta vuelta de tuerca más para el cambio completo y finalmente ha llegado.

¡ay ay ay!

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4 comentarios sobre “sweet dreams are made of this

  1. No sabes cuánto me alegro. Esta mañana vi tu entrada sobre el local y me puse a curiosear la página de Dolç Atelier, pero como estoy tan desconectada del mundo no sabía si era un proyecto tuyo o de alguien próximo a ti… Y pensé, tengo que hablar con Úrsula. Incluso comenté con Nacho que quizá habías cambiado de tercio y te habías lanzado a lo que verdaderamente te gusta hacer.Ahora acabo de comprobar que sí, que es tu proyecto y me alegro tanto, tanto. Sé que te va a ir bien. Estoy convencida.

    Has tomado la mejor decisión y me encanta lo que he visto en la página. Ojalá yo tenga ese arrojo y me quite los miedos, dudas, etc, para poder ponerme algún día las crocks!!!

    ¡Mucha suerte y avísame cuando esté listo el local!

  2. Valiente, increíble, genial. Estoy segura de tus palabras porque te conozco lo suficiente como para poner la mano en el fuego, esta nueva aventura, empresa, me la había imaginado ya. Fluye, es el paso siguiente coherente, felicidades prima, eres un ejemplo en los tiempos que corren.

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