pareja estable

Hace tiempo que no hablo de nosotros, hace meses que tengo la mente en vía única.
Dolç Atelier tiene que ver la luz en breve y los preparativos me roban el sueño y ocupan la mayor parte de mi cerebro.

Pero entre este ir y venir de electrodomésticos, de muebles a restaurar, de visitas a Ikea, mi poconovio y yo decidimos ir un paso más allá en nuestra relación.

Yo se lo planteé y él estuvo de acuerdo. Ya habíamos hablado en otras ocasiones del tema. Él estuvo sorprendido por la repentina inminencia, pero de acuerdo. Él tiene una idea más romántica de este tipo de decisiones… él tiene una visión más romántica de la vida en general. En broma le digo que soy el tío de nuestra relación. Mi lado racional simplemente me obliga a atar todos lo temas, por muy emocionales que sean. Puedo dejar los sentimientos a un lado y contemplarlo como un puro trámite, como quien paga una multa. Pero él no podía hacerlo así.

Soy de la opinión que si pagas un alquiler o una hipoteca y para ello has de firmar un contrato, si pagas impuestos hasta por un transporte que no utilizas, si firmas un contrato de permanencia con una compañía teléfonica, pues pienso que si estás con una persona de una manera estable, pues deberías formalizar aquella situación. Tal vez le robe el romanticismo, pero la realidad me ha enseñado a no dejar cabos sueltos. Si no los atas fuertemente, cuando necesites ponerlos a prueba, se desharán y te darán como un látigo en toda la cara.

Eso es lo que le pretendí hacer ver a mi poconovio, pero después de ver que mi lado racional le ponía cada vez más a la defensiva, le tuve que confirmar que un tipo de unión así no la haría con cualquiera. Me parecía obvio, pero también es verdad, que hay que decir las cosas más obvias, como que le quiero con partes de mi corazón que no había abierto a nadie.

Me hubiese casado con él 20 años atrás. Ahora no necesito eso, ahora sólo necesito cogerle de la mano y cantar canciones tontas por la calle.

Así que este lunes nos acercamos ante el notario cantando aquella canción de Bruno Mars que habla sobre el matrimonio. Aunque después de más de 40 minutos de espera se nos acabaron los cánticos y comenzamos a mirarnos con impaciencia.

La notaría parecía sacada de otra época, de otra galaxia. Si hasta la vestimenta de algunos de los seres que la habitan podría encontrarse en mercadillos vintage que tan de moda están en estos tiempos. Esto de las notarías necesita una revisión o actualización pero ¡ya!

Finalmente llegó el Sr. Notario y en un pispás nos proclamó pareja estable.
¡Y lo que ha unido el Sr. Notario sólo lo separará ese Sr. Notario!
Salimos de allá, eso sí, pasando previamente por caja y tras haber oído el consejo desinteresado del Sr. Notario de hacer testamento. Si cupido hubiese estado sentado en aquella sala de espera, en aquel momento se hubiese levantado y se hubiese ido pegando un portazo vencido, indignado y alicaído.

Así nos convertimos en pareja estable mi poconovio y yo.

A los 5 minutos yo cogí el tren y él siguió su camino hacia su trabajo.

Hablamos sobre esto el viernes anterior y lunes ya estaba liquidado el tema.
Una cosa menos de la lista de quehaceres. Eso pensaba  yo.

Pero facebook y esa canción me persiguieron todo el día. Al volver a casa bromeamos sobre nuestro nuevo estado civil, nos hablamos de “vos” y bailamos cantando la letra de Bruno Mars.

Mi mente de repente pudo pensar de nuevo en mi, en nosotros y me dí cuenta del camino que hemos recorrido estos últimos añitos y le ví a él llamando a la puerta de mi piso de la independencia, le ví desayunando en mi siguiente piso, le ví el día que me mudé a su piso, le ví al pie de nuestro piso y de nuevo le sentí abrazándome. Le ví delante de mi, le miré y fuí consciente del camino que estamos recorriendo juntos.

Brutal.

No soy la misma, creo que soy aquella parte de mi que siempre quise ser.
Y le miro a él y él tampoco es el mismo.

Y le vuelvo a mirar y recuerdo su cara en aquel banco cuando apenas nos conocíamos y como con la boca seca yo le confesaba que me hacía sentir cosas que tenía olvidadas, recuerdo que me dijo que era valiente por decírselo. Recuerdo que quise que me tragara la tierra porque no esperaba que me llamara valiente. Yo quería que me dijera que él sentía lo mismo. Recuerdo esas centésimas en las que pensé que yo era la única tonta que sentía algo, recuerdo el vacío que aquello me generó, el abismo oscuro que se abrió ante mi. Recuerdo apartar la vista hacia las gaviotas y hacia el reflejo de las luces en el agua del puerto de Barcelona.

Suerte que dos centésimas después me besó.

Y por eso pienso que pasar por la notaría un lunes de febrero no fue una tontería.

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2 comentarios sobre “pareja estable

  1. Llego a ti desde la página de oye deb. Soy abogada y un miniconsejo: si quieres atar fuertemente cabos, cásate, lo de las parejas estables tiene muuuchos cabos sueltos ;))) saludos y suerte en tu aventura pastelera.

    1. Hola Laura -llegada desde “oye deb” 😉
      ya jugué a eso de estar casada y creo que no repetiré… al menos, no por ahora.
      Me mola esto de tener un “novio” o un “parejo establo” como le llamo en cachondeo.
      y ¡¡gracias, gracias, gracias por los buenos deseos para el pasteleo!!

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